Hay momentos en los que no sabes explicar qué cambió, pero sientes que ya no eres la misma persona.
No es que todo esté mal. No es que todo esté bien. Es más bien una sensación de distancia contigo mismo.
Cuando ya no te reconoces del todo
Tal vez sigues con la misma vida, las mismas responsabilidades, las mismas personas alrededor.
Pero por dentro, algo no encaja igual que antes.
Lo que antes te emocionaba ahora te deja indiferente. Lo que antes hacías sin pensar ahora pesa más.
Cambiar no siempre se siente como avanzar
Nadie te prepara para los cambios silenciosos.
Esos que no vienen con una crisis clara, sino con una sensación constante de “ya no soy como antes”.
A veces no es pérdida. Es transformación.
La identidad también se mueve
No eres una versión fija.
Eres la suma de lo que viviste, de lo que te marcó, de lo que aprendiste a proteger.
Sentirte diferente no significa estar roto. Significa que algo en ti está reacomodándose.
Y aunque ahora resulte incómodo, no quiere decir que sea incorrecto.
